Artes escénicas
La sección Artes escénicas reúne artículos sobre la circulación transatlántica de objetos, de...
Esta colección de artículos surgió a partir de una constatación: en 2024, la plataforma Transatlantic Cultures solo contaba con seis artículos monográficos dedicados a mujeres (Sarah Bernhardt, Gisèle Freund, Sarah Maldoror, Tina Modotti, Amália Rodrigues, Susan Sontag), aunque también estaban presentes en numerosos textos temáticos. Al mismo tiempo, cerca de cuarenta artículos monográficos trataban sobre hombres. Esta disparidad refleja el estado de la investigación y el mayor reconocimiento otorgado a los hombres en muchas esferas. Aunque el equipo editorial es paritario y cuenta con especialistas en historia de las mujeres, el lugar privilegiado que tradicionalmente se concede a las figuras masculinas se impone espontáneamente si no se presta especial atención. Basta con un simple recuento estadístico para poner de manifiesto esta desproporción recurrente. El coloquio internacional «Mujeres artistas en el espacio atlántico: migraciones, creación, emancipación», organizado del 3 al 5 de abril de 2025 en la abadía de Royaumont, tenía como objetivo remediar esta disparidad estimulando contribuciones sobre el papel de las mujeres en la historia de las circulaciones culturales transatlánticas.
El objetivo de esta colección, que reúne publicaciones procedentes en parte del coloquio y que se irá enriqueciendo con nuevos artículos a lo largo del tiempo, es cuestionar la forma en que el desplazamiento geográfico abre espacios de creación y posibilidades de emancipación, con el fin de abordar la historia de las circulaciones culturales desde el punto de vista de las mujeres. Este enfoque invita a desplazar la mirada más allá de la historia canónica de las artes, hacia otros géneros, otras temporalidades, otras redes y otros actores. Abordar la creación artística de las mujeres implica, en efecto, trascender la estatura mitológica de las pocas mujeres artistas celebradas, para ampliar el enfoque y abordar géneros a veces considerados «menores», pero en los que las mujeres han tenido una gran participación, como la literatura infantil, las artes textiles, los relatos de viajes o la traducción. Se trata, al mismo tiempo, de releer la historia de figuras imprescindibles en el contexto de estos intercambios transatlánticos y de (re)descubrir personalidades menos visibles.
Los artículos aquí reunidos pretenden identificar, rastrear y problematizar las trayectorias de las mujeres que participan en los mundos del arte y la cultura, con el fin de cuestionar el efecto de estos viajes (temporales o permanentes, voluntarios o forzados, individuales o colectivos) tanto en su emancipación política como en la legitimación de las prácticas y creaciones artísticas. Siguiendo los avances en el estudio de las producciones artísticas desde las ciencias sociales, que contempla a todos los actores que contribuyen a la producción social de las obras, esta colección se interesa tanto por las artistas que las producen como por las mediadoras que participan en su producción, circulación y legitimación. Sin ser categorías mutuamente excluyentes, estos dos roles, el de artista y el de mediadora, a veces se yuxtaponen en una misma persona. Sobre todo porque la circulación en sí misma convierte a los artistas en mediadores por excelencia entre diferentes países, lenguas, ciudades, circuitos y ámbitos artísticos.
Las autoras y autores abordan así las trayectorias de diferentes mujeres artistas, cuyos recorridos, a menudo híbridos, requieren redefinir las divisiones vernáculas entre las «bellas artes» y las «artes menores» o entre el «arte» propiamente dicho y la «artesanía». Varios textos invitan también a analizar el papel de las mujeres como intermediarias culturales, como traductoras, coleccionistas, editoras, mecenas, profesoras, así como mujeres al frente de círculos sociales (salones, librerías, galerías) o redes militantes (movilizaciones por los derechos culturales, creación de políticas culturales, entre otras). Estas mujeres mediadoras suelen quedar eclipsadas por los autores o artistas cuyo trabajo ponen de relieve, especialmente cuando su actividad se desarrolla en el seno de la pareja o como parte de un colectivo de artistas. Sin embargo, al tender puentes entre diferentes escenas culturales, desempeñan un papel esencial en la circulación de obras e ideas. El análisis de las parejas de artistas, la forma en que se recomponen y, en algunos casos, se descomponen durante sus desplazamientos por el espacio atlántico, acentuando la invisibilización de las mujeres o, por el contrario, minimizándola, constituye aquí un desafío analítico importante.
Esta colección permite profundizar y testear la hipótesis de que estos desplazamientos son factores de emancipación. Para algunas mujeres, el viaje desempeña un papel fundamental en su trabajo, su creación o su compromiso político y feminista, al abrirles horizontes hasta entonces cerrados, más allá de las convenciones y expectativas que tradicionalmente pesan sobre sus vidas. De manera más indirecta, ciertos tipos o modelos de mujer viajan a ambos lados del Atlántico para convertirse en referentes que amplían el imaginario cultural, las definiciones de género y las concepciones de la feminidad. La historia de la emancipación de las mujeres está marcada por estos intercambios culturales y, a su vez, es portadora de transformaciones e innovaciones que siguen irrigando nuestras sociedades. Plantear la cuestión del lugar y las trayectorias específicas de las mujeres ofrece así un motor estimulante para renovar los temas de investigación y poner de relieve figuras olvidadas, subestimadas o invisibilizadas. El análisis de estas trayectorias también permite identificar otras prácticas y estrategias de circulación cultural y artística, a veces menos «institucionalizadas», a veces menos «públicas», pero que sin embargo nos muestran la importancia de los círculos de socialización informal o de las redes de solidaridad entre mujeres.
El principio de realizar una colección dedicada a las mujeres en el espacio atlántico se enfrenta a varias dificultades. El primer riesgo es el de operar una doble esencialización, reduciendo a las figuras en cuestión a su género, por un lado, y a sus identidades de origen, por otro. Este prisma reduccionista no puede ser el único marco de análisis de su trabajo. Más allá de la mera historia de las mujeres, estas trayectorias también nos cuentan una historia cultural en sentido amplio y plantean cuestiones que también conciernen a los hombres. Por esta razón, los diferentes artículos de esta colección siguen siendo accesibles a través de las entradas temáticas de este sitio web, por región geográfica, período histórico o tema (artes visuales, música, etc.). El segundo problema es el de perpetuar un régimen de excepcionalidad de las mujeres artistas, relegando una vez más a la sombra a aquellas que operan en segundo plano, especialmente en la pareja, al servicio de la gloria de sus maridos más famosos. El propio horizonte de la emancipación merece ser cuestionado, ya que puede adoptar diversas formas. En ningún caso debe convertirse en un criterio normativo para evaluar el éxito de unas a expensas de otras. La puesta en valor de estas trayectorias no debe dar lugar a relatos hagiográficos, al estilo de una celebración heroica. En contextos en los que se valora positivamente el cosmopolitismo, las viajeras se benefician de un valor añadido, incluso de una forma de exotismo que les ofrece la posibilidad de reinventarse. A menudo, el desplazamiento se produce en el momento de su formación o de su entrada en la vida profesional y les permite salir del contexto social de origen a través de las redes de solidaridad, a veces teñidas de rivalidades, entre exiliados. Sin embargo, estas oportunidades no deben hacer olvidar los obstáculos, los fracasos y las dificultades a las que se enfrentan, a veces directamente relacionados con su condición de mujeres. Estos obstáculos se suman y se combinan con otros factores de discriminación relacionados con la clase social, el color de la piel o la orientación sexual, por ejemplo. Además, las viajeras, migrantes y exiliadas que se desplazan del sur al norte pueden enfrentarse a un fenómeno de desclasamiento social que no siempre experimentan aquellas que realizan el trayecto inverso.
A pesar de estas limitaciones, esta colección de artículos esboza algunas pistas para seguir desarrollando un prolífico campo de investigación. En particular, una línea a profundizar serían los estudios sobre los intercambios con el continente africano, así como sobre las mujeres mediadoras, tanto en redes ya bien identificadas como en entornos menos expuestos o privilegiados. La cuestión del acceso a las fuentes, el papel de las herederas y las intermediarias en la transmisión de los archivos también merece ser profundizada, al igual que los discursos y las experiencias de las mujeres afectadas, en particular en lo que se refiere a su cuerpo, su sexualidad y la elección de ser madres o no en relación con su carrera profesional. Prestar atención a las trayectorias de estas mujeres viajeras nos invita a un proceso reflexivo que amplía nuestros marcos, nuestras preguntas y nuestros métodos para renovar la historia cultural del espacio atlántico.